El día de la boda vas a ser una de las figuras más importantes, captarás toda la atención de los invitados, ya que acompañarás a los novios al altar.
Es por ello que tu imagen debe ser inmejorable en este día tan señalado. Son muchos los elementos a tener en cuenta, como el vestido , el peinado, los complementos, pero hay uno que decisivo para que la madrina logre deslumbrar: el maquillaje.
El maquillaje de una madrina, al igual que el de una novia, debe ser acorde con su estilo para que, de esta manera, se sienta segura de si misma en ese día tan especial. Con esto quiero decir que si una madrina suele maquillarse bastante en su día a día, sería un error que el día de la celebración su maquillaje fuese más sutil solo porque las antiguas reglas del maquillaje así lo dictan.
Bajo mi punto de vista, en la actualidad esas reglas han quedado anticuadas y si a tí te gusta maquillarte como si no hubiera un mañana y la maquilladora que has elegido intenta hacerte ver que lo mejor es un tipo de maquillaje que no va nada con tu estilo, más vale que no sigas adelante, porque si lo haces te sentirás disfrazada y acabarás retocándote, lo importante es ser tu misma.
Pasaría igual en el caso contrario, es decir, si no te has puesto ni un simple colorete en tu vida, no puede pretender nadie que vallas pintada como una puerta, a no ser que tú quieras.
La cuestión es que una madrina luzca un maquillaje intenso, siempre que esté bien trabajado y con los productos adecuados para su tipo de piel no es ningún pecado, solo una elección.
Como maquilladora profesional pienso que lo más importante a la hora de elegir un look para una madrina es escuchar sus gustos y a partir de ahí elegir los productos y técnicas de maquillaje que mejor se adapten a ella.